sábado, 26 de noviembre de 2016

¿Va a lanzar Apple tres iPhones en 2017?


Una nueva filtración del iPhone apunta a un tercer modelo 'premium' que podría incluir una pantalla de 5,8 pulgadas
La fuente que habla del lanzamiento de tres teléfonos acertó con sus predicciones del iPhone 7, el iPhone SE y el iPhone 6S
Los secretos de Apple ya no están tan bien guardados como hace unos años. Por culpa de expertos y analistas como Ming-Chi Kuo, los nuevos teléfonos, relojes y ordenadores de la compañía se conocen desde meses antes de su lanzamiento oficial. Es es también el caso del iPhone de 2017.
Según Kuo, que ya anticipó el diseño con dos cámaras del iPhone 7 Plus, las novedades del iPhone 6S y el iPhone SE de tamaño más reducido; Apple lanzará tres modelos de su teléfono para el año que viene: los ya habituales iPhones con pantalla TFT-LCD de 4,7 y 5,5 pulgadas y uno nuevo con pantalla OLED.
Este segundo es el que más interesa actualmente, pues no solo rompe el binomio de teléfonos que la compañía estableció con el iPhone 6, sino que podría desmarcarse aún más y llegar con una pantalla de 5,8 pulgadas todavía mayor que la del actual iPhone 7 Plus.
Esto último no es algo que haya dicho Kuo, que solo ha hablado de la posibilidad de tres modelos de iPhone. Quienes aseguran que el nuevo iPhone con pantalla OLED tendrá un panel de 5,8 pulgadas provienen de Barclays Research. Estos analistas también creen que la pantalla podría ser curva, que no tendría bordes inferiores y que contarían con un lector de huellas dactilares integrado en la pantalla.
El lanzamiento de un tercer iPhone 'premium' en 2017 podría suplir la ausencia del iPhone SE, que no recibirá una actualización en enero de 2017, como muchos habían previsto tras el lanzamiento en ese mismo mes en 2016.

Los 'selfies' podrían sustituir a las contraseñas muy pronto


Cada vez más empresas se suman al pago mediante fotografía, un método seguro, pero con varios retos por delante

Ya son varias las compañías y organismos gubernamentales que piden un selfie para demostrar la identidad del usuario. Uber es una de las últimas en sumarse a esta corriente al permitir pagar con la cara como medida de seguridad. Y, en EEUU, el Departamento de Hacienda de Alabama también usa autofotos como método muy fiable para saber quién realiza un trámite.El reconocimiento facial es una tecnología cada vez más presente en muchos dispositivos y aplicaciones. Microsoft tiene Hello, una sistema de reconocimiento que desbloquea algunos de sus ordenadores y Android tiene desde hace tiempo una opción para hacer lo propio con el teléfono.
MasterCard no tuvo problemas en sustituir las claves de seguridad por fotografías tomadas con su app. Y el popular software de gestión de contraseñas LogMeOnce lanzó PhotoLogin para permitir iniciar sesión con una foto.
La proliferación del selfie como contraseña se debe, en primer lugar, a la calidad de las cámaras de la mayoría de teléfonos móviles. Aunque algunos smartphones tienen algunas especialmente diseñadas para hacer fotos de calidad con la cámara delantera, incluso el más barato tiene un sensor suficientemente capaz de sacar una foto bien iluminada y en la que se nos reconozca.
Esto último es lo que hace falta para el segundo factor de la ecuación: los softwares de detección de rostros, que avanzan a buena velocidad y que son difíciles de engañar. Aunque no sean infalibles, tienen algunas ventajas por encima de las contraseñas tradicionales.
El uso de datos biométricos, que es como se denomina a la información que nace de usar una parte de nuestro cuerpo para identificarnos, solamente tiene una pega. A diferencia de una contraseña, una cara no puede cambiarse. Si un hacker es capaz de acceder a la información de una huella dactilar o un rostro, tiene un acceso permanente que no tendrían con una contraseña.
Como toda medida de seguridad, el selfie tiene sus inconvenientes, pero su aceptación y la facilidad de uso pueden hacer que se imponga si grandes compañísa como Facebook, Amazon o Apple apuestan por ella.

Casi la mitad de la población mundial está conectada a Internet

Un grupo de personas trabajando online GDC OfficialFlickr
Un 47% de la población total tiene acceso a Internet, si bien llegar a la otra mitad del mundo va a ser un reto importante
El 80% de la población en países desarrollados está online, en contraste con el 40% en países en desarrolloPara finales de 2016, casi la mitad de la población del mundo, un 47%, usará Internet, lo que se traduice en que 3.500 millones de personas se conectan habitualmente.
La caída de los precios y el mayor despliegue de redes móviles ha ayudado a alcanzar este cifra. Para el año 2020, está previsto que el porcentaje de población conectada sea del 60%.
Según el informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones de las Naciones Unidas, un 80% de la población en países desarrollados tiene acceso a Internet. En contraste, un 40% lo tiene en los países en desarollo y solo un 15% está online en los países menos desarrollados.
En algunos de los países más pobres de África, esa cifra se reduce hasta el 10%, motivo por el cual compañías como Facebook, que viven exclusivamente online, quieren llevar el Internet a estas zonas menos favorecidas.
Corea del Sur sigue siendo el país con más personas conectadas, por segundo año consecutivo. Entre los 10 primeros, hay 7 países europeos y las tres grandes economías asiáticas (China, Japón y Corea del Sur).
La población que menos se conecta son mujeres, de avanzada edad, con poca educación, en áreas rurales y con pocos recursos. Aquellas zonas con menos acceso a Internet viven actualmente con niveles de penetración similares a los que había en los países desarrollados en 1998, según el estudio.

El iPhone se venderá menos, pero aún amasa el 91% de los beneficios del mercado móvil


El iPhone ha generado más de 8.000 millones de euros en beneficios a Apple durante 2016
Según un informe de Strategy Analytics al que han tenido acceso en MacRumors, el iPhone supone el 91% de los beneficios obtenidos en la venta de teléfonos móviles, lo que supone unos 8.500 millones de dólares (8.000 millones de euros).Aunque el iPhone lleve tres trimestres vendiendo por primera vez menos que en su año anterior, Apple puede estar relativamente tranquila: su teléfono sigue siendo el más rentable de todos los que se han vendido en 2016.
El teléfono de Apple va seguida muy, muy lejos por Huawei, que tiene un 2,4% de los beneficios; Vivo, 2,2%; OPPO, 2.2%; y luego, el resto de fabricantes, que suma otro 2,2%. Todas ellas se quedan en los 'míseros' 200 millones de beneficios, y gracias al mercado chino, donde más fuerza tienen estas compañías.
Semejante dominio se debe al margen entre los costes de fabricación, distribución y publicidad y lo que se cobra en tienda por los teléfonos. Fabricar un iPhone 7, solo sus componentes, le cuesta a Apple unos 275 dólares (unos 260 euros), lo que contrasta mucho con el precio en tiendas, que no baja de 769€.
Lo más curioso es que, en otros años, el porcentaje de ingresos de Apple ascendía al 103,6% del total, cifra que en un principio no tendría sentido; pero que se consigue al contar las pérdidas de otras competidoras en el mismo periodo.
Esta situación de beneficios podría cambiar si, como amenaza Donald Trump, Apple empieza a fabricar algunos iPhone en EEUU. La compañía se lo ha planteado, aunque la idea no parece que vaya a ir más lejos de momento.

El gran golpe al PC convencional lo dará Microsoft

El gran golpe al PC convencional lo dará Microsoft

Microsoft Surface Studio.
Según Mary Jo Foley, en ZD Net, Microsoft espera implementar emulación de procesadores X86 en ARM a finales de 2017, en la tercera gran actualización de Windows 10, que por ahora se conoce con el nombre interno de Redstone 3.
Aunque los rumores llevan flotando un tiempo por la red, es una decisión sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que Microsoft ha abandonado la telefonía móvil y apuesta por procesadores X86 para sus equipos híbridos de la gama Surface. De hacerse realidad esta idea podría dar un golpe a los PCs convencionales que han utilizado durante décadas la arquitectura X86.
La inmensa mayoría de móviles y tabletas del mercado utilizan procesadores de arquitectura ARM. Son, por lo general, menos potentes que los que tenemos en portátiles y equipos sobremesa convencionales pero también mucho más eficientes en consumo energético, lo que permite usarlos en dispositivos pequeños que carecen de sistemas de refrigeración o ventilación.
La distancia que lo separa, no obstante, está recortándose año a año.Mientras que los procesadores X86 parecen haberse quedado atascados, incapaces de avanzar al ritmo predicho por la famosa ley de Moore, los procesadores que tenemos en los teléfonos y tabletas presumen de saltos significativos en rendimiento en cada generación.
Hoy en día la potencia de cálculo de un iPhone 7, por ejemplo, es comparable a la de un ordenador de gama media de 2015 si sólo se atiende al rendimiento por núcleo (dado que los procesadores de equipos PC tradicionales suelen tener más núcleos que los del procesador del iPhone, la potencia total en tareas que pueden realizarse en paralelo suele ser mayor).
Que la potencia sea comparable no quiere decir que ambos productos sean equivalentes. La experiencia de uso es muy diferente y depende también de otros factores como la memoria disponible o la capacidad del procesador gráfico. Aún así, está claro que no estamos lejos de una generación de procesadores ARM capaces de medirse cara a cara con los procesadores X86.
Aquí es donde el anuncio de Microsoft cobra relevancia. Aunque tabletas y teléfonos pueden ser muy potentes -y lo serán cada vez más- carecen de muchas aplicaciones profesionales que se han diseñado y evolucionado pensando en los PC convencionales y la arquitectura X86.
Algunos desarrolladores han comenzado a portar estas aplicaciones o han creado versiones adaptadas a los nuevos dispositivos con soporte táctil, pero no todos lo harán. Con la emulación de arquitectura, se vuelve un proceso más sencillo. Un teléfono o tableta equipado con Windows 10 y un procesador ARM podría teóricamente ejecutar una aplicación de Windows creada para un PC y mostrarla en la pantalla.
Hay muchos interrogantes todavía. Generalmente estas aplicaciones se diseñan para equipos con gran pantalla y que tienen un puntero y un ratón como dispositivos de entrada pero Microsoft podría estar pensando en tabletas y teléfonos que, conectándose a estos periféricos y un monitor, suplan la labor del PC convencional.
Eso es lo que estaba intentando hasta ahora con Continuum en su gama de móviles -antes de perder el interés en el mercado-, pero lo hacía mediante el soporte para "aplicaciones universales", capaces de funcionar tanto en X86 como en ARM. El problema para la compañía es similar al de los procesadores ARM. Pocos desarrolladores estaban dispuestos a adaptar o reescribir sus programas profesionales para hacerlos universales.
La emulación no es nunca una solución perfecta. Normalmente obliga a sacrificar rendimiento y pueden producirse errores de compatibilidad, sobre todo en aplicaciones complejas. Pero es un parche que podría acelerar el despliegue del móvil y la tableta en entornos profesionales como equipo principal de trabajo.
Si los procesadores ARM del próximo año, o de 2018, tienen músculo suficiente para mover algunas aplicaciones X86 bajo emulación, podríamos ver una decisión similar por parte de Apple, que está tratando de convertir el iPad en el sustituto del Mac en muchos escenarios, sobre todo en la empresa y el entorno doméstico.
Esto no es el fin de Intel. Con el salto a la próxima generación de procesadores la compañía volverá a ganar en rendimiento y potencia bruta. Sus "cerebros" seguirán siendo necesarios durante muchos años, sobre todo en máquinas que necesiten mucha potencia. Es poco probable que el mundo del ocio electrónico haga una transición rápida y es también uno de los principales catalizadores de la venta de PCs.
Pero hay que reconocer que la idea de comenzar a fabricar procesadores ARM en sus plantas -anunciada el pasado verano- llega justo a tiempo. Pase lo que pase, está en buena posición.

Este móvil tiene una batería capaz de cargar otros teléfonos


El P9 Energy de Allview, una marca rumana recién llegada a España, tiene una batería inmensa de 5.000 mAh que sirve como 'power bank'

Lo más normal ahora mismo es que, si una nueva empresa de la industria de la telefonía móvil aparece en el mercado, venga de China. Sin embargo, siempre hay excepciones curiosas, como es el caso de Allview, una compañía rumana que acaba de llegar a España en 2016.
Aunque llevan desde 2004 haciendo teléfonos y tienen presencia en 18 países de Europa, solo sus últimos modelos han llegado recientemente a España. Uno de ellos, el P9 Energy, tiene una función bastante curiosa: puede cargar otros teléfonos si hace falta.
El P9 Energy es un phablet con pantalla Amoled de 5,5 pulgadas con resolución de 1080p, 4GB de RAM, 64GB de almacenamiento, una cámara de 13 MP y Android 6.0.1. Su precio es de 429 euros y su mejor característica es su batería de 5.000 mAh, mayor incluso que la de los teléfonos Samsung.
Gracias a una opción para funcionar como batería externa o 'power-bank', si se le conecta un cable micro USB que en el otro extremo también pueda conectarse a otro móvil o tablet, empezará a cargarlo.

Las tres gamas de Allview

Como hacen las muchas marcas chinas en el mercado, Allview tiene otros teléfonos más asequibles.
El teléfono más barato que ha llegadoa a España es el P6 Lite, que tiene una pantalla de 5 pulgadas, 1GB de RAM, un procesador modesto, una cámara de 8 MP y Android 5.1. Sus características no son gran cosa, pero a cambio solo piden 79€.
En la gama media, tienen el V2 Viper S. En este teléfono, destaca el uso de una tecnología llamada FastPass, pensada para garantizar un sistema operativo más limpio y optimizado. Tiene una pantalla de 5,5 pulgadas a 1080p de resolución, 3GB de RAM, 32 GB de almacenamiento, una cámara de 16MP y funciona sobre Android 6.0.1. Su precio es de 239€.
Junto con Coolpad, de origen chino, Allview es de las últimas empresas de telefonía en llegar a España con una propuesta de móviles para cada bolsillo.